La Experiencia de la Olla Común en Temuco, una Respuesta al Hambre

Las Tomas y Campamentos en la ciudad de Temuco comenzaron a surgir durante las primeras semanas del Mes de diciembre, como acción ante la nula respuesta por parte del gobierno a entregar viviendas a familias que llevan años esperando para tener su casa propia.

Es así que Temuco, llegó a tener alrededor de 32 campamentos, donde algunos fueron desalojados por Carabineros bajo solicitud de la misma municipalidad, quienes al inicio de la Pandemia se negaban a brindar condiciones mínimas de salubridad hacia estas Tomas y Campamentos, como es la entrega de Agua a través de camiones aljibes.

 En este contexto de Pandemia, la desigualdad social y el hambre se acrecientan, ya que los pocos beneficios anunciados de gobierno   y municipio no les han llegado, ya que son consideradas como viviendas irregulares.

Por las necesidades, nace la solidaridad y organización en los campamentos y organizaciones de algunas poblaciones establecidas donde  comienzan a florecer las ollas comunes, un espacio para dar respuesta al hambre y a la pobreza. Estas Ollas Comunes se trasforman en un acción de resistencia y a la vez un llamado al pueblo de Temuco y de comunas cercanas, a solidarizar.  Surgiendo una serie de campañas solidarias para abastecer estas Ollas Comunes que en algunos casos alimentan a más de 250 personas.

Durante el Estallido Social, “La Olla-La Cacerola” se trasformó en un elemento de protesta y de rabia ante el Sistema económico y el gobierno, que ha generado desigualdades sociales durante décadas, pero esta vez, esta misma olla el pueblo la dio vuelta para comenzar a preparar la alimentación como acto solidario.

Las ollas comunes han estado presente a lo largo de la historia, cada vez que el pueblo ha pasado por momentos de pobreza, en la crisis del 39 , las organizadas durante la Dictadura en los años 80’, las que se han realizado a raíz de desastres naturales; Así como también la solidaridad que muchas veces no se conoce, pero tiene relación con aquellas familias donde la mujer es quien sustenta el hogar y cuando no existe el dinero para parar la olla, se organizan junto con sus propias amigas y se van turnado en preparar el almuerzo y así entregar alimentación a sus hijos e hijas.

Desde el Espacio Telar, organizamos el foro “La Olla Común, Respuesta al Hambre”, donde participaron tres dirigencias sociales de:

Evelyn Pichinao de La Olla Común “Las Pobladoras del Progreso” la cual entrega almuerzos para 215 personas; los días lunes, miércoles y viernes.

Elizabeth Ñancupel de “La Olla Común del Campamento Chivilcan Tres”, la cual entrega almuerzos para 60 personas, los días lunes, miércoles y viernes, quienes comenzaron con adultos mayores y madres jefas de hogar y actualmente se le entrega prácticamente a todos los integrantes del campamento y a algunos vecinos que no son parte de este campamento.

María Lozano, del Comedor Solidario “Ismael Baeza”, quienes entregan almuerzo los días sábado a cerca de 150 personas, para los y las pobladoras del sector cercano de calle Chomio con Los Poetas, como para familias de los campamentos cercanos.

Cada una de ellas, nos mencionaron la emoción que han sentido desde el inicio al estar organizando estas Ollas Comunes y como se han ido plegando organizaciones sociales, los negocios de los barrios, estudiantes universitarios, de forma solidaria y desinteresada para apoyar, ya sea comunicacionalmente, como realizando campañas solidarias para poder abastecer a las organizaciones y así mantener semanalmente estas ollas comunes.

Durante esta conversación se apreció la importancia de la organización y destacó el gran compromiso de estos grupos de mujeres que respondiendo a una necesidad vital han auto gestionado la alimentación de sus vecinas y vecinos de manera colaborativa y desinteresada, una forma de Resistencia amorosa al hambre provocada por un sistema individualista y vulnerador de las personas.

Cada semana en Temuko se entregan más de 10.000 raciones en las ollas comunes que están funcionando, algo que será necesario por el tiempo en que la crisis económica pos pandemia siga azotando a los que menos tienen, por eso es imprescindible el apoyo de quienes han tenido el privilegio de no ver disminuidos sus ingresos familiares.

La articulación de distintas organizaciones que hacen esta solidaridad, no habría sido posible sin la voluntad de tantas personas que entienden que el trabajo colectivo es una necesidad y una gran herramienta para alcanzar la unidad social que nuestro país necesita.

Espacio Telar, Temuko

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