Algunas Reflexiones sobre el sistema de reparto chileno

S.E.M.

Primero que todo me gustaría partir agradeciendo el espacio a los compañeros de Surrealidad ya que se necesitan instancias para pensar “el poder político desde lo local”. En este artículo me gustaría hacer algunos comentarios sobre lo que significa la Seguridad Social y también entregar elementos técnicos sobre el Sistema de Reparto chileno que todavía coexiste con el sistema de Capitalización Individual. Lo que me propongo es clarificar algunos conceptos y entregar elementos para el análisis comparativo entre ambos sistemas previsionales.

 La Seguridad Social es una política pública, es una política social y económica que intenta abarcar la mayoría de los estados de riesgo y contingencia por los que atraviesa una persona durante su vida, e incluso después, mediante el pago de beneficios sociales a quienes dependían de él o ella.

¿Qué es el riesgo? Es una situación futura, involuntaria, que provoca daño o pérdida de los medios económicos de subsistencia. Por ejemplo: riesgo de sufrir un accidente laboral. ¿Qué es la contingencia? Es el elemento objetivo, es decir, el hecho realizado. Por ejemplo: el accidente laboral ya acontecido. ¿Que se cubre? Salud, vivienda, jubilación, accidentes de trabajo, invalidez, cargas familiares, maternidad, orfandad, desempleo, capacitación laboral, recreación y muerte.

La Seguridad Social es un derecho humano y como tal se encuentra consagrada en los tratados internacionales suscritos por nuestro país. La Declaración Universal de los Derechos Humanos nos señala “Toda persona como miembro de la sociedad tiene derecho a la Seguridad Social y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”[1] En el mismo sentido la Constitución en su artículo 19 numeral 18 señala “La acción del Estado estará dirigida a garantizar el acceso de todos los habitantes al goce de prestaciones básicas uniformes, sea que se otorguen a través de Instituciones Públicas o Privadas” [2]

Hoy en Chile coexisten cuatro Sistemas de Pensiones: 1) El sistema de las Fuerzas Armadas y de Orden a través de las Cajas Capredena y Dipreca. 2) Sistema antiguo o de reparto, administrado por el IPS. 3) Sistema de Capitalización Individual, administrado por las AFPs, y 4) Sistema Solidario, establecido en la ley 20.255 y también administrado por el IPS. En este mismo sentido, existe la opinión errada de que el Sistema de Reparto estuvo vigente en Chile hasta antes de la instalación del sistema de Capitalización Individual y que fue reemplazado por éste. La verdad, sin embargo, es que el Sistema de Reparto sigue funcionando y en la región de La Araucanía, por ejemplo, tiene 18 oficinas de atención y paga casi 40 mil pensiones. Las antiguas Cajas de Previsión Social fueron fusionadas en el ex INP y funcionan hoy a través del Instituto de Previsión Social (IPS). ¿Por qué es importante mencionar esto? Porque no existe ningún impedimento técnico para que quienes fueron afiliados al antiguo sistema y se cambiaron al sistema de Capitalización Individual, puedan volver atrás. A pesar de lo anterior, debo aclarar, que desde 1983 está prohibida la posibilidad de elegir entre estos dos sistemas previsionales que coexisten en Chile.

Con respecto a las Cajas de Previsión del sistema antiguo me gustaría entregar algunos antecedentes. Si bien el número de estas empresas estatales llegó a ser de 35, solo 3 de ellas representaban el 90% de los afiliados. Estas eran el Servicio de Seguro Social (SSS), la Caja de Previsión de Empleados Particulares (EMPART), y la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas (CANAEMPU). Entre 1974 a 1980 el excedente neto promedio de las Cajas fue de un 19,2% de los ingresos. Una parte de estos excedentes se usaban para otorgar beneficios adicionales a los afiliados como préstamos personales, médicos e hipotecarios a bajo costo.

Me gustaría mencionar los requisitos para la obtención de la pensión de vejez y la determinación de los montos en las tres Cajas más importantes:

Servicio de Seguro Social (SSS): Para tener derecho a la pensión de vejez se deben cumplir con los requisitos de edad, 65 años los hombres y 60 años las mujeres, e imposiciones. Para el caso de los hombres se debe tener un mínimo de 800 semanas de imposiciones, tener una densidad del 0.5 de lo que corresponde al 50% de imposiciones efectivas entre la fecha de afiliación y la fecha en que se cumple los 65 años, o la fecha de su última imposición, si ésta es posterior a aquella. A los imponentes que reúnan al menos 1.040 semanas de imposiciones, no se le exige requisito de densidad. Para el caso de las mujeres se debe contar con un mínimo de 520 semanas de imposiciones (sin requisito de densidad). La pensión de vejez se compone de un monto básico igual al 50% del salario base mensual, aumentado en un 1% por cada 50 semanas en que hubiese impuesto en exceso sobre las 500 semanas de imposiciones, con un límite máximo del 70% del salario base. Si por razones de bajas o nulas cotizaciones dicho monto quede por debajo de la Pensión Mínima Mensual, ésta será ajustada a dicho valor, siempre que no tenga otra pensión ajustada a la mínima, en cuyo caso debe optar por subir a ese monto la más conveniente a sus intereses.

Caja de Previsión de Empleados Particulares (EMPART): Con 35 años de cotizaciones se calcula en monto en base al promedio de las remuneraciones de los últimos 60 meses (5 años), que preceden a la entrega del beneficio. El máximo en este caso es el 100% del último sueldo. Si es mujer y no reúne 35 años de imposiciones, puede aumentar en 1/35 del sueldo base, por cada hijo vivo a la fecha de concesión del beneficio y 2/35 si fuera viuda. Estos aumentos se otorgan siempre y cuando no exceda del 100% del promedio mensual. Al igual que en la Caja anterior, para pensionarse por EMPART se requiere el requisito de edad de 65 años los hombres y 60 años las mujeres. También se requiere de un mínimo de diez años de imposiciones.

Caja Nacional de Empleados públicos y periodistas (CANAEMPU): Con 30 años de cotizaciones se determina el monto de las pensiones en base al promedio de las últimas 36 rentas. Los funcionarios ingresados al servicio antes del 23 de septiembre de 1989 y que cumplan con lo dispuesto en el art. 132 del D.F.L. 338 y art. 17 del D.L. 2448, tendrán derecho a que su pensión se calcule sobre la última remuneración. Tienen derecho a la pensión de vejez los imponentes que dejen de prestar servicio activo cumplan con el requisito de edad (65 años los hombres y 60 años las mujeres), y tengan un mínimo de diez años de cotizaciones.

Para dimensionar la diferencia entre las tasas de reemplazo de las 3 principales Cajas del sistema antiguo y el sistema de Capitalización Individual administrado por las AFPs, basta recordar que, en su informe entregado en 2015, la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones o “Comisión Bravo” señalaba que “Un 50% de los pensionados entre los años 2025 y 2035 obtendrían tasas de reemplazo igual o inferior al 15% del ingreso promedio de los últimos años.”

Un tema que es puesto a menudo en el debate de manera errónea o incluso mal intencionada es la diferencia de cotizaciones entre el sistema antiguo y el sistema de AFPs. Se señala como crítica, que las cotizaciones en el sistema antiguo son mucho más altas que las del sistema de AFPs. Esto se explica debido a que el sistema antiguo era tripartito, o sea, se recibía un aporte del trabajador, el empleador y del Estado. Para el caso de CANAEMPU, por ejemplo, la tasa de cotización del trabajador (hasta 1980) era del 10% al igual que en el actual sistema de AFPs.[3] El Decreto Ley 3.501 de 1980, hizo la cotización del sistema antiguo solo una carga para el trabajador. En el caso de CANAEMPU la cotización se fijó en un 19%. Debido al daño que esto significaba para los salarios, el mismo DL 3.501 en su artículo 2° incrementa las remuneraciones para mantener el sueldo líquido.[4] Hoy a pesar de la obligación de pagar la diferencia entre las cotizaciones del sistema antiguo y del de AFPs, los afiliados que pueden hacerlo, optan por volver a las ex Cajas de Previsión, lo que se explica por la enorme diferencia de los montos de las pensiones, en especial, para quienes no estuvieron afiliados al Servicio de Seguro Social.

Como ya lo expuse en este artículo, el sistema antiguo de pensiones sigue funcionando, por lo que es perfectamente factible abrir la posibilidad de que los cotizantes y en especial los que estuvieron afiliados al sistema antiguo, puedan elegir libremente entre qué sistema prefieren. Esta posibilidad debería ser un derecho especialmente reconocido para quienes fueron afectados y/o engañados para afiliarse al sistema de AFPs.

Lo que propongo no es imposible. La experiencia de diversos países que en su momento optaron por un sistema de Capitalización Individual y luego tuvieron que retornar al sistema de reparto, reafirma mi planteamiento.  Tenemos, por ejemplo, la experiencia reciente de Argentina. En el vecino país en 2007 se abrió la posibilidad para que los cotizantes pudieran elegir entre el sistema de reparto o el privado de las AFJP. En noviembre de 2008 se terminaron definitivamente las AFJP y el sistema privado. Hoy la pensión mínima en Argentina es de unos 186 mil pesos chilenos.

Mucho se habla hoy de crear un “nuevo sistema de pensiones” que tenga por objetivo cubrir las necesidades sociales en base a los principios de la Seguridad Social. Estos principios son la universalidad, la solidaridad, la suficiencia, la integralidad, la unidad y la participación. La pregusta es ¿para qué crear algo nuevo si ya tenemos un sistema de reparto que funciona y que está orientado hacia estos principios? ¿no sería mejor reformar lo que tenemos y llegar a un Sistema Chileno de Reparto 2.0? Al abrir la posibilidad de elegir para los cotizantes y pensionados, se evitan otros problemas como el debate de la expropiación de los fondos o la inconstitucionalidad de un sistema de reparto nuevo. Alegar que sería inconstitucional, la posibilidad de elegir entre ambos sistemas de pensiones, sería tan ridícula como declarar inconstitucional la posibilidad de cambiarse libremente de una ISAPRE al Fondo Nacional de Salud (FONASA).


[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 22.

[2] Constitución Política de la república de Chile. Artículo 19 N° 18.

[3] Ver el artículo 14 del DFL 1.340. https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=17589&buscar=DFL+1340+bis o https://www.ips.gob.cl/servlet/internet/content/1421810175831/pension-vejez-excaja-publico-sector-publico

[4] https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=7148

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