Trastornos del Sueño en Pandemia

Reflexiones Finales

Lo que acabamos de decir busca ayudar entregando algunos lineamientos generales. A lo largo de mi práctica profesional, he visto que personas que padecen trastornos, sobre todo de conciliación (dificultad para quedarse dormidos), experimentan una inquietante preocupación o impaciencia que
puede adoptar diversas formas: no haber completado alguna tarea frente a la cual se sienten en falta en la vida; necesitar mantenerse alertas frente a una amenaza huidiza y acechante; o tener temor frente a la ocurrencia de un desastre o pérdida inminente, pero que nunca acaba de llegar. Lo paradojal es que habitualmente esa pérdida o amenaza ha ocurrido durante la infancia de esas personas, lo que lo convierte en un sinsentido: temo algo que ya ocurrió.
Suele aparecer en estas circunstancias la experiencia de no poder dejar de pensar por la noche; darle vueltas a las ideas sin “llegar a ninguna parte” o conclusión. Los especialistas lo llaman “rumiación ansiosa”. Es un intento por hallarle solución a cosas que en la realidad nos superan. En sí mismo, no es un fenómeno patológico, salvo que su intensidad o frecuencia interfieran severamente con el sueño o que nos resulte ya “imposible parar de pensar”. En general son intentos o búsquedas imaginarias de ensayar soluciones o de representarnos caminos de salida a temas pendientes que no se encuentran solucionados ¿Pero por qué se nos aparecen en tropel justo cuando vamos a dormir?
Precisamente porque bajamos la guardia y otra parte de nuestra mente nos recuerda que hay temas pendientes, amenazas y preocupaciones no superadas que demandan nuestra atención. Es como si una voz interna nos dijera “¡Claro, no sabes cómo vas a pagar el colegio o si se van a enfermar o no y más encima te vas a dormir”!
Como vemos, en la mayoría de los casos corresponden a preocupaciones humanas normales frente a una realidad anormal. Puede ayudar que dediquemos tiempo durante nuestras horas de vigilia a explorar soluciones a pesar de que emocionalmente preferiríamos evitarlo. Hablar de estas preocupaciones ayuda. Algunas personas se sienten amenazadas en su autoestima si reconocen temores y penas, pero nunca es tarde para probar hacer un cambio e intentar hacer las cosas de otra manera.
Sobre los sueños, brevemente podemos decir que mientras permitan que podamos seguir durmiendo, se está cumpliendo con la principal función que es la de proteger el descanso. Si por el contrario, experimentamos sueños angustiosos que nos hacen despertar, sería conveniente consultar a un psicólogo online.
Es imposible dilucidar temas íntimos y complejos en este breve material, pero es necesario decir que ese es precisamente el aporte de una atención psicoterapéutica. Existe una amplia disponibilidad en línea que podrían ser de utilidad.
En resumen, la mayoría de nuestros síntomas actuales deberían mitigarse o desaparecer por completo en la medida en que los efectos de esta pandemia de Covid-19 vaya disminuyendo y den paso a la restitución de nuestras rutinas y nos permita recuperar la normalidad de nuestras vidas.
En unos pocos casos que ya experimentaban severas dificultades para dormir, este contexto probablemente agravará sus padecimientos. La atención multiprofesional suele arrojar mejores resultados en tales circunstancias.
Las medidas que acabamos de poner a disposición de ustedes tienen eso sí un requisito esencial: solo funcionan en la medida en que ustedes las implementen.
Un viejo profesor* decía: si quieren obtener resultados diferentes, es necesario hacer cosas diferentes.

* A propósito, era Albert Einstein.

Joseph Bandet
Psicólogo, psicoanalista. Magíster en psicología clínica. Dr. En psicoanálisis.
josbandet@gmail.com

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