Trastornos del Sueño en Pandemia

Medidas y Hábitos para manejarlos

Joseph Bandet Rivera

En situaciones de tensión e incertidumbre, es normal que aparezcan o se agudicen algunos trastornos del dormir. Hay personas que siempre han experimentado dificultades ya sea para quedarse dormidos, para sostener el sueño o para tener una sensación de descanso después. Es habitual que en tiempos de incertidumbre esas dificultades aumenten o bien aparezcan en personas que antes disfrutaban de un buen sueño.
Es importante comprender que en este contexto tales manifestaciones son normales y no deberían ser motivo de preocupación especial. Habitualmente tienden a disminuir si se adoptan algunas medidas generales y desaparecen junto con la recuperación de la normalidad y de las rutinas cotidianas.
A continuación, revisaremos brevemente algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a mitigar estas molestias.

LO NORMAL Y LO ANORMAL

Sentir preocupación y experimentar dificultades para dormir o sentir que nuestro sueño no fue muy reparador en tiempos de pandemia resulta comprensible y hasta normal. Lo extraño sería tener una vida feliz y placentera mientras se esparce una de las infecciones más contagiosas y desconocidas que hemos experimentado en muchas décadas y para la que no existe vacuna conocida.
Entonces, es esperable que se presenten alteraciones en las horas de quedarse dormido, en la duración total del dormir y despertar y en los ciclos internos que los especialistas llaman “alteración de la arquitectura del sueño”. Todo lo anterior puede acarrear:

  • Tener dificultades para quedarse dormido
  • Dormir intranquilo a veces con movimientos de brazos y piernas
  • Despertar cansado sintiendo que el sueño no fue reparador
  • Despertar más temprano que lo habitual
  • Alteración de los hábitos y horas de sueño

EFECTOS QUE ESTOS CAMBIOS PUEDEN PRODUCIR

  • Tener menos energía para realizar las acciones cotidianas
  • Sentir que las tareas habituales producen mayor cansancio que lo normal
  • Irritabilidad
  • Dificultades de concentración y memoria

En general todos estos síntomas son relativamente normales y esperables. Se relacionan con sentimientos de tristeza e inquietud producto del confinamiento y a las restricciones de movilidad, económicas y a la pérdida de oportunidades de esparcimiento. En otros casos, se suman los menores
ingresos y la comprensible preocupación por el futuro.
Reitero: sentirse intranquilo es normal ante una situación anormal y no corresponde a una depresión ni requiere tratamiento especializado. Lo mismo con el sueño: presentar los síntomas descritos no constituye una enfermedad en sí misma ni requiere medicarse.
En la mayoría de los casos, poder hablar de nuestros sentimientos, compartir con nuestros seres queridos y encontrar formas en que podamos trabajar, crear y aportar a quienes nos rodea, serán suficientes para que poco a poco vayamos recuperando la normalidad en la medida en que la situación se normalice.
En nuestros compañeros, amigos o familiares, hablando se exploran soluciones que ayudan a encarar las dificultades de manera diferente. El aislamiento es dañino.

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